Archivos Mensuales: marzo 2015

Serias un piloto de pruebas?

 testpilot

La gestión de proyectos en software es un desafío. Se trata de una disciplina relativamente nueva, con apenas poco mas de un siglo de existencia (y si hablamos de software “en serio”, hablamos de 50 o 60 años a lo mucho.) La verdad es que es corta vida, para una industria que es la que mas crece, la que menos base de profesionales tiene y la que mas necesita el mundo para progresar en el siglo XXI.

Desde sus comienzos, la ingeniería de software, ha intentado emular la construcción otras disciplinas: de la ingenieria civil, de la investigación y desarrollo de productos (prototipado), de la investigación científica (modelo “espiralado” incremental), etc.   Al final, llegamos al siglo XXI, con  normas como las del PMI, que intentan reglamentar y certificar la forma en que se gestionan proyectos de software. Siempre con niveles extremos de documentación y controles, y tan seguido con proyectos fallando. Es que no es tanto la metodología que utilicemos o la norma de calidad que certifiquemos. Gran parte de la magia de hacer buen software, son la calidad con la que se ejecutan las pruebas. Parece una pavada, pero pocos son los creadores de software que prueban correctamente el software que se codifica. No se invierte dinero en serio en probar lo que se escribió, y no se hace esfuerzos significativos en tener Testers profesionales.

De hecho, un tester, cobra mucho menos que un desarrollador. Como si fuera que unas buenas pruebas no deberían estar certificadas por las manos de un profesional competente. Y es que, para el colmo, cuando las empresas invierten en testing y aseguramiento de calidad, hacen lo siguiente:

  • Ponen procesos y burocracia que no atiende a hacer que el desarrollo fluya.
  • Los testers que incluyen en el proyecto son en realidad power users que solo testean la funcionalidad.
  • No creo que haya Testers que hayan sido hackers que continúen siendo testers; y ser hacker, es la base del buen testing.

No me mal interpreten.

No se trata de tener un equipo súper caro de hackers seniors con PhD’s en ciencias de la computación. Nah. Se trata de tener equipos conscientes de la parte funcional, de negocio y tecnológica. Se trata de tener por lo menos esos tres roles. Y luego, por supuesto, se trata de dedicarle tiempo en serio a testear; caja negra y caja blanca!

En la empresa que trabajo ahora, estoy dirigiendo un proyecto en el cual pusimos todo lo que había que poner en el testing: involucramos usuarios, programadores senior, hackers, analistas funcionales  y power users. Y luego, pusimos una segunda ronda de pruebas (eh! Como? No habíamos probado ya? SI, segunda iteración); ademas hubo ejecución de pruebas de usuario, con usuarios diferentes pero con los mismos analistas y programadores de siempre. Cada iteración, supuso nuevos errores, nuevos fix, y nuevas lecciones aprendidas. Hace un mes, pusimos en producción el primer release para mas de 300 usuarios en mas de 30 sites en Argentina.

En lo que va de ese tiempo, tuvimos menos de 30 defectos reportados en producción…

Pero para! ¿acaso después de todo lo que hicieron siguen teniendo errores? Imposible. Nunca hay “cero defectos” en producción; si ocurre, es que los usuarios no están utilizando el sistema.

Fue un éxito que podamos hacerlo de esta manera; probar importa, y mucho.   Esta es una lección que los informáticos aprendemos muchas veces de la forma mas amarga, y que a veces, tampoco aprendemos: el software nace con errores y defectos, vulnerabilidades y problemas. No probar o probar poco antes de salir en producción y poner al usuario mano a mano con un trabajo que no paso por los procesos de control de calidad correspondientes, es como subir a 200 personas a un Boeing al que nunca se subio antes un piloto de pruebas; es signo de baja calidad en lo que hacemos.

Quizás, esa, debería ser la mayor lección aprendida en todos estos años que llevo de carrera: PROBAR CUENTA, Y MUCHO.

My two cents.

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A veces mas es menos.

chess

Este fin de semana lleve a mi hija al club Argentino de Ajedrez. Resulta ser que en este club juega Alan Pichot, el actual campeón mundial en la categoría Sub 16, y un crack. La idea era introducirla al deporte, nada muy complejo. Como siempre, la incentivamos a probar cosas nuevas. La regla es: “la primera vez, es obligatorio, después decidís vos si querés volver”.

Mas allá de que le gusto la experiencia y quiere regresar el próximo sábado, me llamo la atención la clase: el profesor en un punto dado les daba “acertijos” de ajedrez; es decir, te arman una situación y vos tenês que pensar como resolverla.

Los chicos se enfrentaron a un puzzle en el que tenían mas piezas que su adversario y debían dar mate al rey; o sea, ganar.

El ajedrez es un juego complejo, no voy a entrar en tecnicismos; solo voy a decir que es fácil ir ganando bien y que por cuestiones de reglamento y despiste termines empatando un partido que estaba servido.

La cuestión que los chicos jugaron y terminaron en empate. Tenían todo para ganar, pero el problema fue simple: en vez de concentrarse en liquidar al rey enemigo, se pusieron a conseguir mas piezas aun, como para “asegurar” una victoria “total”. Un empate, cuando tenés todo para ganar, tiene un fuerte y amargo sabor a derrota.

Como evitar esta situación en los negocios?

Hace años escribí una tesis sobre unos emprendedores que lo tenían todo: equipo, presupuesto, mentores, sinergías, producto, etc. En seis años no calzaron una venta. Enfocarse en lo importante, no perder de vista el objetivo y optimizar los recursos es siempre mas valioso que contar con Venture Capital, dinero y materia gris en lo que menos rédito nos da.

La victoria llega a quienes saben que es lo importante y que es lo accesorio.

My two cents

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Mujeres al poder

woman boss

Los buenos jefes son escasos. Mas aun en las corporaciones, donde parecería ser que se regeneran y multiplican los inoperantes para ocupar siempre posiciones de poder. No es que no me guste la gente que administra gente: tienen un trabajo duro y yo soy uno de ellos. El problema es que, no suelen comportarse como líderes. En mi opinión personal, la gran mayoría solo son empleados con mucha antigüedad que creen que el beneficio mas importante que les brindo la compañía fue darles la posibilidad de mandonear a otras personas; solo ocupándose por sus propios intereses y beneficios y no cuidando ni haciendo crecer a su propia gente.

Me he encontrado con todo tipo de líderes, administradores y gerentes. Algunos brillantes personas y mejores visionarios. Otros, payasos sin mucho ceso. Pero la mayoría, egoístas sin miramientos; personas que jamas o nunca pensaron en compartir con su equipo el éxito si no podían llevarse los laureles. Además, y por lo general, si el barco se hunde, solían ser los primeros en matar marineros para asegurarse que él, sus jefes y quizás algún amigo entraran en los botes salvavidas.

En definitiva: la amplia mayoría no tiene nada ni remotamente parecido a un líder de verdad.

Pero como dije, me encontré de todo. Los buenos jefes suelen tener una característica en común: reconocen que su gente, es su cuerpo: nada son sin ellos y los tratan como a un templo.

“Se que alguien no posee liderazgo si tiene que estar recordándole a todo el mundo quien es y que posición ocupa. ” – Margaret Tachtcher

Y no es en balde que menciono a Margaret. Conocida como la dama de hierro y admirada en las islas Británicas, nos trajo mas de dos dolores de cabeza a nosotros los Argentinos. Sin embargo, como líder fue brillante, y ademas mujer. Ya en el siglo XXI, nos siguen sorprendiendo las mujeres capaces…por que? Acaso somos machistas empedernidos que no reconocemos con naturalidad la grandeza femenina?

No, no se trata de eso.

Le pese a quien le pese, el mundo sigue siendo dirigido por hombres. Y que hay de las mujeres?

En mi experiencia he tenido pocas “jefas”: algunas excelentes, otras mediocres, pero ninguna pésima.

Mi balance general es que, las mujeres, mejores líderes que los hombres; por lo menos de grupos chicos, que es donde me ha tocado verlas actuar. Que nos pasa a los hombres que cuando lideramos parecemos haber perdido todo tipo de sensibilidades emocionales? Acaso siempre el liderazgo será para nosotros el viejo y oxidado modelo militar del siglo XX?

Creo que deberíamos aprender de nuestras congéneres femeninas. Sobretodo de su interés por entender y conocer sus emociones y las de las personas que las rodean. Algo que para nosotros, los varones, se perfiló siempre como una debilidad, es en el mundo de los negocios es una gran ventaja a la hora de liderar equipos efectivos.

Para pensar.

 

My two cents.

 

Bibliografia recomendada

 

#Girlboss, 2014, Sophia Amoruso

El principio de Dilbert, 1997, Scott Adams